MI MADRE
Recuerdo bien que fue lo que paso, era viernes y era mi cumpleaños, cumplí 21 años y mi novio me llevo a bailar, fuimos a una disco, recuerdo que discutimos, pero no recuerdo por que, la gente empezó a gritar y todos corrían a la salida, la disco estaba en llamas.
La gente se empujaba, yo trataba de salir, pero tambien trataba de localizar a Carlos pues lo había perdido de vista, fue algo tan rápido, escuche como tronaba el techo del lugar, voltee hacia arriba y vi como una de las luces iba a caer sobre mi. Después de eso ya no recuerdo nada, no se donde estoy, trato de abrir mis ojos o mover mi cuerpo pero no puedo.
Hasta ahora solo escucho los llantos de mi madre, que fueron los que me despertaron, ¿Acaso estaré muerta? ¿Así se siente cuando alguien muere?
Ahora mi madre toma mi mano, ¡lo estoy sintiendo!, me dice que me quiere mucho y que todo va a estar bien, entonces no estoy muerta, tal vez solo estoy inconsciente, ¿Cuánto tiempo llevo así? ¿Cómo estará Carlos?
Mi madre no me suelta la mano y no deja de llorar, no recuerdo cuando fue la ultima ves que mi madre me tomo de la mano, ya tiene bastante tiempo, creo que aun estaba en la prepa. De niña yo consideraba a mi mama como una amiga en quien podría confiar, pero de repente se volvió tan pedante y no me comprendía, a razón que iba creciendo tambien las reglas iban subiendo.
Dejo de ser mi amiga y se volvió más como un verdugo o un tirano, ahora esta aquí a mi lado, lamentando lo que me paso, por cierto ¿Cómo estará mi cuerpo? Posiblemente tenga un chichón por el golpe de la lámpara y nada más.
Desde que entre a la universidad mi mama, ya no me dejaba ir a fiestas o salir con mis amigas, se puso de un estricto, es mas hasta creo que Daniela le caía mal, como que hacia cara cada vez que hablaba de ella.
Bueno creo que ese es el trabajo de los padres hacernos la vida mas difícil o por lo menos solo a mi, por que a Rodrigo lo trata mejor que a mi, el no tiene limites para llegar y puede salir cuando el quiera y las veces que el quiera, no se me hace justo tenemos la misma edad, pero esta sociedad machista permite que el hombre tenga mas privilegios que las mujeres.
Mi madre a dejado de llorar, siento su aliento cerca de mi oreja, me esta susurrando algo.
Perdóname por no entenderte, perdóname por meterme en tu vida, pero sabes que todo lo que hice es por que te quiero, ojala pudiera dar la vida para que abrieras otra vez tus ojos, ¿sabes? A pesar de todo aun te sigo viendo como mi pequeña princesita, aunque no te guste, por favor mi niña se fuerte y no dejes de luchar, tienes que despertarte aun te queda mucha vida por delante.
Quien lo iba a pensar la gran señora Regina Ocampo, me esta pidiendo disculpas a mi, pues si debo de estar muy mal o de lo contrario mi madre nunca se rebajaría a esto. La he visto mil veces cometer errores y nunca aceptarlos. Es la gran señora que siempre ayuda al desprotegido y va a todas esas cenas de beneficencia, siempre pensé que es una manera que tiene ella para sentirse bien consigo misma, o tal vez lo hace para alejarse de sus responsabilices que tenia con mi papa, mi hermano y yo. Aunque responsabilidades nunca tuvo, la nana nos cuidaba, mi papa nos llevaba a la escuela y creo que nunca la vi dentro de la cocina.
Siempre apurada por vestirse bien y por criticar como me visto, el primer viernes de cada mes no faltaba la recepción en la casa, llegaba toda esa gente de mucho dinero y pocos modales, todos pavoneando sus millones, pero a la hora de hacer donativos, nadie tenia dinero.
Odiaba esas fiestas, cuando era mas chica me obligaban a estar ahí y escuchar todas las platicas aburridas que tenían que contar esa gente, sus viajes, sus carros, sus negocios y sobre todo sus tranzas. A Rodrigo al parecer siempre le gusto estar ahí, pero en lo que a mi concierne, en cuanto cumplí la mayoría de edad deje de asistir a esas fiestas.
Cuando estudiaba la primaria, mi madre nunca se acerco a mi para ayudarme a hacer la tarea como lo hacían las mamas de mis amigas, eso nunca me efecto ni me molesto, por que en las noches, por lo menos me dedicaba unos minutos para arroparme y darme las buenas noches. Hasta que entre a la secundaria me presto un poco mas de atención.
Un día me hablo muy seria, pensé que me iba a regañar, pues me hablo con ese tono, estaba muy nerviosa, aunque no había hecho nada, pero una nunca sabe, pero no, ella me hablo para decirme del ciclo de la mujer, de lo que me iba a pasar, me enseño mi primer toalla femenina y me explico como se usa, me dijo que mi pecho me iba a doler y que todo eso era normal en la vida de la mujer. A partir de ese día las pláticas con mi madre se hicieron comunes.
A ella le contaba absolutamente todo lo que me pasaba en la escuela, el primer novio, el primer beso, las peleas con mis amigas, lo que hacíamos en las fiestas y pijamadas. Al parecer nada de eso le molestaba, pues siempre me respondía con una sonrisa y me daba un buen consejo.
Cuando entre a la prepa, las cosas cambiaron un poco, ahí conocí a Daniela, mi mejor amiga, nos encanta ir a todas las fiestas, pero mi madre se volvió un poco mas estricta, aun le contaba todo, pero la gran mayoría de las veces en lugar de recibir la sonrisa y el consejo, recibía una mueca y un regaño, al principio no le hice caso todo se lo atribuí a la edad, ¿por que otra cosa mi madre cambiaria su agradable forma de ser?
Al final me aprendí de memoria todo el sermón que me decía mi madre cuando regresaba de las fiestas, nunca cambiaba nada, ni una sola palabra, siempre empezaba, “Carolina una muchacha decente no debe llegar a altas horas de la noche… bla bla bla”… y terminaba con, “que esta sea la ultima vez que ocurre, buenas noches”.
Luego llego la universidad, Daniela y yo entramos a la misma carrera, pues somos como uña y mugre, las buenas fiestas de la universidad, sinceramente son mejores que las de la prepa, hay mas alcohol, mas chicos y mejor música. Pero mi madre también cambio pero esta vez de una forma mas radical, ya no era el regaño normal después de cada fiesta, ya eran prohibiciones y castigos.
Ya no puedo ver a mi madre sin pelear, el desayuno es una tortura, parece interrogatorio, me prohíbe amistades ni siquiera le gusta como me visto, ya es una mujer amargada, lo he pensado y se que envidia mi vida y que a ella le gustaría ser joven otra vez, pero día a día se va acabando y su humor se va con ella.
Ahora esta aquí, llorando, sosteniendo mi mano y diciendo algunas oraciones, se que son de corazón y que si me quiere, pero también se que en cuanto salga del hospital, nada cambiara seguiremos con nuestras peleas.
El llanto de mi madre se ha callado otra vez, se oye una voz de un hombre, muy seria y fuerte, es la voz de mi padre, no escucho bien que es lo que dice, pero escucho que esa voz siempre tan fuerte y seria se esta quebrando, ahora son los dos lo que lloran, tengo que abrir mis ojos, mi relación con mi padre no es muy buena, pero nunca lo había escuchado llorar y me esta haciendo sentir muy mal, tengo que despertar.
MI PADRE
No importa cuanto empeño ponga, no los puedo abrir, ni siquiera los siento. Pero si siento esa mano pesada llena de dulzura que acaricia mi frente y mi cabello. Sigo oyendo el llanto de mi padre, intenta decirme algo, pero el llanto no me permite escucharlo bien, es tan duro escuchar llorar a un hombre, cuando la imagen que tienes de el es casi, casi un hombre de piedra, nunca fue bueno mostrando afecto.
Las únicas veces que nos abrazaba a mi hermano y a mi, era en navidad y en año nuevo, de ahí en fuera esa hombre nunca se acerco a nosotros, siempre ocupado en sus negocios.
Aunque pensándolo bien, me sorprende que este aquí, que no fue el mismo que me dijo que yo ya estaba muerta para el, cuando se entero que consumía drogas, digo el en sus tiempos seguro que también lo hacia y ahora se quiere hacer el muy santo. Además todo el mundo lo hace, no veo cual es el gran problema.
Su voz se ha aclarado un poco y puedo escuchar que es lo que dice. ¿Acaso eso es una oración? Que llore me sorprende, pero que rece es otra cosa. Eso si me asusta, el no pisa una iglesia ni por error, a menos que sea absolutamente necesario y me refiero a que solo lo hace cuando un cliente lo invita a un evento social.
Ahora esta aquí a un lado de mi, tocándome la frente, y diciendo oraciones que yo desconocía que el supiera. Ha terminado, me da un beso en la mejilla.
Te quiero mucho Carolina, por favor hija abre tus ojos necesito verlos una vez mas, necesito que la alegría con la que ves la vida me vuelva a contagiar, no concibo la vida sin ti, eres mi adoración, se que no te lo digo, pero trato de demostrarlo, por favor hija no te dejes vencer, demuéstrame que si eres fuerte y que vas a abrir tus ojos pronto.
Ahora escucho otra voz, es un hombre, pero esta voz no la conozco, es muy seria y fría, esta hablando con mi padre, no entiendo casi nada de lo que dice, utiliza palabras que en mi vida he escuchado, al parecer es el doctor que me esta cuidando. Aunque no entiendo todo lo que dice, ya me puedo hacer una idea de mi situación, aunque todavía me quedan algunas preguntas.
Lo que alcance a entender, el doctor le dijo que no se sabe a ciencia cierta cuando salga del coma, pues apenas han pasado diez horas desde al accidente, dijo que tengo una contusión en la cabeza, pero que no es tan grave como parece, que se van a concentrar mas en curar las quemaduras que tengo en mi cuerpo.
Ahora ya se que es sábado y que si estoy en un hospital. ¿Pero que tan graves son mis quemaduras? ¿Y en que parte del cuerpo las tengo? ¿Mi cara se habrá quemado?
¿Y Carlos? ¿Estará en el mismo hospital? Posiblemente el este bien y vendrá pronto a visitarme.
Ahora el doctor se ha salido, mi padre sigue a mi lado, aun toca mi frente pero esta en silencio, lo mas seguro es que su cuerpo este aquí, pero su mente ya debe de estar en lo que mas le importa, sus negocios, lo mas seguro es que por estar aquí el este perdiendo miles y miles de pesos y en cuanto salga del hospital y ya este mejor me lo echara en cara.
El señor Rodrigo De la Rivera, aquel señor que parece relojito suizo, se levanta a las 6 de la mañana, desayuna su pan francés, jugo de zanahoria y un café, termina exactamente a las 7:15 y sale de la casa, desconozco que haga en su oficina, pues solo iba cuando era niña, pero ahora ya mejor no nos hablamos, después llega las 8 de la noche, cena, ve las noticias y se duerme.
Claro a veces altera un poco su agenda y se da un tiempo para regañarme, como me gustaría no depender de el, ni seguir sus reglas tontas, en cuanto termine la carrera y pueda independizarme lo haré.
No se a que han venido estos dos, por mucho que me quieran se que no les agrado lo suficiente. Deberían dejarse de hipocresías y dejarme sola, ya despertare cuando sea el momento.
No quiero que entre nadie mas a mi cuarto, a menos que sea Carlos, así estaré mas tranquila por que sabría que el esta bien.
Ya no siento su mano, ¿Se habrá ido?
Nuevamente siento una mano en la frente y se perfectamente bien a quien pertenece, a mi hermanito, esta visita esta mucho mejor que la de mis padres, por lo menos se que el si viene de corazón.
Siento que estoy llorando y aunque no lo escuche se que el también lo esta, siempre hemos tenido esa capacidad de sentir lo que el otro esta sintiendo, aunque nacimos el mismo día no somos gemelos, pero de todos modos tenemos un lazo muy especial.
O al menos lo teníamos al principio, pero cada día ese lazo se hace mas delgado, pues cada quien tiene vidas diferentes, si lo quiero mucho, pero también discutimos mucho, casi nunca estamos de acuerdo y el como mis padres también opina mucho sobre mi vida.
Pero a el es fácil darle la vuelta.
MI HERMANO
Cuando éramos niños, Rodrigo y yo siempre estábamos juntos y jugábamos a las mismas cosas, había momentos que yo jugaba con sus vaqueros y soldados y el jugaba conmigo a las muñecas o a la casita. Siempre estudiamos en las mismas escuelas, pero a petición de mis padres nunca nos dejaron en el mismo salón, pero en el recreo siempre nos juntábamos para jugar.
Cuando estábamos en la secundaria, yo le presentaba a mis amigas y el me presentaba a sus amigos y luego venían las peleas, por que nos daba celos. Siempre terminaba peleándome con mis amigas y el con sus amigos, éramos demasiado cómicos.
También íbamos a las mismas fiestas, siempre me cuido y me permitía ser yo misma. Pero todo eso cambio cuando entramos a la prepa.
Se volvió mas serio y le importaba mas el estudio que las fiestas, anduvo un rato con Daniela, nunca supe por que terminaron, pero se que ahora se odian.
El se empezó a interesar más en los negocios de mi padre y lo acompaña la oficina y por eso disfruta quedarse a platicar en las fiestas de caridad. Cada día lo siento más alejado de mí.
Ahora se dedica a criticar a mis amistades y a mis novios, bueno a casi todos, al parecer Carlos le cae bien o le es indiferente por que de él no se ha quejado, bueno aun.
Por fin me habla.
Ratona, despierta por favor, siento que me hace falta una gran parte de mi, no voy a poder ser fuerte sin ti, tu eres mi otra mitad. Tienes prohibido darte por vencida, aun tenemos que realizar nuestros sueños y nos falta realizar ese viaje a roma que nos prometimos. No te lo tengo que decir, pero sabes que te quiero, yo no… yo no…
Ha comenzado a llorar, ya no lo entiendo, pero lo comprendo todo, ahora me abraza, quiero que se quede así y que no me suelte nunca. El también me hace mucha falta en este momento.
Solo hasta que el entro, pude sentir la verdadera soledad en al que me encuentro, tengo que despertar y decirle al Ratón que también lo quiero.
Recuerdo bien que fue lo que paso, era viernes y era mi cumpleaños, cumplí 21 años y mi novio me llevo a bailar, fuimos a una disco, recuerdo que discutimos, pero no recuerdo por que, la gente empezó a gritar y todos corrían a la salida, la disco estaba en llamas.
La gente se empujaba, yo trataba de salir, pero tambien trataba de localizar a Carlos pues lo había perdido de vista, fue algo tan rápido, escuche como tronaba el techo del lugar, voltee hacia arriba y vi como una de las luces iba a caer sobre mi. Después de eso ya no recuerdo nada, no se donde estoy, trato de abrir mis ojos o mover mi cuerpo pero no puedo.
Hasta ahora solo escucho los llantos de mi madre, que fueron los que me despertaron, ¿Acaso estaré muerta? ¿Así se siente cuando alguien muere?
Ahora mi madre toma mi mano, ¡lo estoy sintiendo!, me dice que me quiere mucho y que todo va a estar bien, entonces no estoy muerta, tal vez solo estoy inconsciente, ¿Cuánto tiempo llevo así? ¿Cómo estará Carlos?
Mi madre no me suelta la mano y no deja de llorar, no recuerdo cuando fue la ultima ves que mi madre me tomo de la mano, ya tiene bastante tiempo, creo que aun estaba en la prepa. De niña yo consideraba a mi mama como una amiga en quien podría confiar, pero de repente se volvió tan pedante y no me comprendía, a razón que iba creciendo tambien las reglas iban subiendo.
Dejo de ser mi amiga y se volvió más como un verdugo o un tirano, ahora esta aquí a mi lado, lamentando lo que me paso, por cierto ¿Cómo estará mi cuerpo? Posiblemente tenga un chichón por el golpe de la lámpara y nada más.
Desde que entre a la universidad mi mama, ya no me dejaba ir a fiestas o salir con mis amigas, se puso de un estricto, es mas hasta creo que Daniela le caía mal, como que hacia cara cada vez que hablaba de ella.
Bueno creo que ese es el trabajo de los padres hacernos la vida mas difícil o por lo menos solo a mi, por que a Rodrigo lo trata mejor que a mi, el no tiene limites para llegar y puede salir cuando el quiera y las veces que el quiera, no se me hace justo tenemos la misma edad, pero esta sociedad machista permite que el hombre tenga mas privilegios que las mujeres.
Mi madre a dejado de llorar, siento su aliento cerca de mi oreja, me esta susurrando algo.
Perdóname por no entenderte, perdóname por meterme en tu vida, pero sabes que todo lo que hice es por que te quiero, ojala pudiera dar la vida para que abrieras otra vez tus ojos, ¿sabes? A pesar de todo aun te sigo viendo como mi pequeña princesita, aunque no te guste, por favor mi niña se fuerte y no dejes de luchar, tienes que despertarte aun te queda mucha vida por delante.
Quien lo iba a pensar la gran señora Regina Ocampo, me esta pidiendo disculpas a mi, pues si debo de estar muy mal o de lo contrario mi madre nunca se rebajaría a esto. La he visto mil veces cometer errores y nunca aceptarlos. Es la gran señora que siempre ayuda al desprotegido y va a todas esas cenas de beneficencia, siempre pensé que es una manera que tiene ella para sentirse bien consigo misma, o tal vez lo hace para alejarse de sus responsabilices que tenia con mi papa, mi hermano y yo. Aunque responsabilidades nunca tuvo, la nana nos cuidaba, mi papa nos llevaba a la escuela y creo que nunca la vi dentro de la cocina.
Siempre apurada por vestirse bien y por criticar como me visto, el primer viernes de cada mes no faltaba la recepción en la casa, llegaba toda esa gente de mucho dinero y pocos modales, todos pavoneando sus millones, pero a la hora de hacer donativos, nadie tenia dinero.
Odiaba esas fiestas, cuando era mas chica me obligaban a estar ahí y escuchar todas las platicas aburridas que tenían que contar esa gente, sus viajes, sus carros, sus negocios y sobre todo sus tranzas. A Rodrigo al parecer siempre le gusto estar ahí, pero en lo que a mi concierne, en cuanto cumplí la mayoría de edad deje de asistir a esas fiestas.
Cuando estudiaba la primaria, mi madre nunca se acerco a mi para ayudarme a hacer la tarea como lo hacían las mamas de mis amigas, eso nunca me efecto ni me molesto, por que en las noches, por lo menos me dedicaba unos minutos para arroparme y darme las buenas noches. Hasta que entre a la secundaria me presto un poco mas de atención.
Un día me hablo muy seria, pensé que me iba a regañar, pues me hablo con ese tono, estaba muy nerviosa, aunque no había hecho nada, pero una nunca sabe, pero no, ella me hablo para decirme del ciclo de la mujer, de lo que me iba a pasar, me enseño mi primer toalla femenina y me explico como se usa, me dijo que mi pecho me iba a doler y que todo eso era normal en la vida de la mujer. A partir de ese día las pláticas con mi madre se hicieron comunes.
A ella le contaba absolutamente todo lo que me pasaba en la escuela, el primer novio, el primer beso, las peleas con mis amigas, lo que hacíamos en las fiestas y pijamadas. Al parecer nada de eso le molestaba, pues siempre me respondía con una sonrisa y me daba un buen consejo.
Cuando entre a la prepa, las cosas cambiaron un poco, ahí conocí a Daniela, mi mejor amiga, nos encanta ir a todas las fiestas, pero mi madre se volvió un poco mas estricta, aun le contaba todo, pero la gran mayoría de las veces en lugar de recibir la sonrisa y el consejo, recibía una mueca y un regaño, al principio no le hice caso todo se lo atribuí a la edad, ¿por que otra cosa mi madre cambiaria su agradable forma de ser?
Al final me aprendí de memoria todo el sermón que me decía mi madre cuando regresaba de las fiestas, nunca cambiaba nada, ni una sola palabra, siempre empezaba, “Carolina una muchacha decente no debe llegar a altas horas de la noche… bla bla bla”… y terminaba con, “que esta sea la ultima vez que ocurre, buenas noches”.
Luego llego la universidad, Daniela y yo entramos a la misma carrera, pues somos como uña y mugre, las buenas fiestas de la universidad, sinceramente son mejores que las de la prepa, hay mas alcohol, mas chicos y mejor música. Pero mi madre también cambio pero esta vez de una forma mas radical, ya no era el regaño normal después de cada fiesta, ya eran prohibiciones y castigos.
Ya no puedo ver a mi madre sin pelear, el desayuno es una tortura, parece interrogatorio, me prohíbe amistades ni siquiera le gusta como me visto, ya es una mujer amargada, lo he pensado y se que envidia mi vida y que a ella le gustaría ser joven otra vez, pero día a día se va acabando y su humor se va con ella.
Ahora esta aquí, llorando, sosteniendo mi mano y diciendo algunas oraciones, se que son de corazón y que si me quiere, pero también se que en cuanto salga del hospital, nada cambiara seguiremos con nuestras peleas.
El llanto de mi madre se ha callado otra vez, se oye una voz de un hombre, muy seria y fuerte, es la voz de mi padre, no escucho bien que es lo que dice, pero escucho que esa voz siempre tan fuerte y seria se esta quebrando, ahora son los dos lo que lloran, tengo que abrir mis ojos, mi relación con mi padre no es muy buena, pero nunca lo había escuchado llorar y me esta haciendo sentir muy mal, tengo que despertar.
MI PADRE
No importa cuanto empeño ponga, no los puedo abrir, ni siquiera los siento. Pero si siento esa mano pesada llena de dulzura que acaricia mi frente y mi cabello. Sigo oyendo el llanto de mi padre, intenta decirme algo, pero el llanto no me permite escucharlo bien, es tan duro escuchar llorar a un hombre, cuando la imagen que tienes de el es casi, casi un hombre de piedra, nunca fue bueno mostrando afecto.
Las únicas veces que nos abrazaba a mi hermano y a mi, era en navidad y en año nuevo, de ahí en fuera esa hombre nunca se acerco a nosotros, siempre ocupado en sus negocios.
Aunque pensándolo bien, me sorprende que este aquí, que no fue el mismo que me dijo que yo ya estaba muerta para el, cuando se entero que consumía drogas, digo el en sus tiempos seguro que también lo hacia y ahora se quiere hacer el muy santo. Además todo el mundo lo hace, no veo cual es el gran problema.
Su voz se ha aclarado un poco y puedo escuchar que es lo que dice. ¿Acaso eso es una oración? Que llore me sorprende, pero que rece es otra cosa. Eso si me asusta, el no pisa una iglesia ni por error, a menos que sea absolutamente necesario y me refiero a que solo lo hace cuando un cliente lo invita a un evento social.
Ahora esta aquí a un lado de mi, tocándome la frente, y diciendo oraciones que yo desconocía que el supiera. Ha terminado, me da un beso en la mejilla.
Te quiero mucho Carolina, por favor hija abre tus ojos necesito verlos una vez mas, necesito que la alegría con la que ves la vida me vuelva a contagiar, no concibo la vida sin ti, eres mi adoración, se que no te lo digo, pero trato de demostrarlo, por favor hija no te dejes vencer, demuéstrame que si eres fuerte y que vas a abrir tus ojos pronto.
Ahora escucho otra voz, es un hombre, pero esta voz no la conozco, es muy seria y fría, esta hablando con mi padre, no entiendo casi nada de lo que dice, utiliza palabras que en mi vida he escuchado, al parecer es el doctor que me esta cuidando. Aunque no entiendo todo lo que dice, ya me puedo hacer una idea de mi situación, aunque todavía me quedan algunas preguntas.
Lo que alcance a entender, el doctor le dijo que no se sabe a ciencia cierta cuando salga del coma, pues apenas han pasado diez horas desde al accidente, dijo que tengo una contusión en la cabeza, pero que no es tan grave como parece, que se van a concentrar mas en curar las quemaduras que tengo en mi cuerpo.
Ahora ya se que es sábado y que si estoy en un hospital. ¿Pero que tan graves son mis quemaduras? ¿Y en que parte del cuerpo las tengo? ¿Mi cara se habrá quemado?
¿Y Carlos? ¿Estará en el mismo hospital? Posiblemente el este bien y vendrá pronto a visitarme.
Ahora el doctor se ha salido, mi padre sigue a mi lado, aun toca mi frente pero esta en silencio, lo mas seguro es que su cuerpo este aquí, pero su mente ya debe de estar en lo que mas le importa, sus negocios, lo mas seguro es que por estar aquí el este perdiendo miles y miles de pesos y en cuanto salga del hospital y ya este mejor me lo echara en cara.
El señor Rodrigo De la Rivera, aquel señor que parece relojito suizo, se levanta a las 6 de la mañana, desayuna su pan francés, jugo de zanahoria y un café, termina exactamente a las 7:15 y sale de la casa, desconozco que haga en su oficina, pues solo iba cuando era niña, pero ahora ya mejor no nos hablamos, después llega las 8 de la noche, cena, ve las noticias y se duerme.
Claro a veces altera un poco su agenda y se da un tiempo para regañarme, como me gustaría no depender de el, ni seguir sus reglas tontas, en cuanto termine la carrera y pueda independizarme lo haré.
No se a que han venido estos dos, por mucho que me quieran se que no les agrado lo suficiente. Deberían dejarse de hipocresías y dejarme sola, ya despertare cuando sea el momento.
No quiero que entre nadie mas a mi cuarto, a menos que sea Carlos, así estaré mas tranquila por que sabría que el esta bien.
Ya no siento su mano, ¿Se habrá ido?
Nuevamente siento una mano en la frente y se perfectamente bien a quien pertenece, a mi hermanito, esta visita esta mucho mejor que la de mis padres, por lo menos se que el si viene de corazón.
Siento que estoy llorando y aunque no lo escuche se que el también lo esta, siempre hemos tenido esa capacidad de sentir lo que el otro esta sintiendo, aunque nacimos el mismo día no somos gemelos, pero de todos modos tenemos un lazo muy especial.
O al menos lo teníamos al principio, pero cada día ese lazo se hace mas delgado, pues cada quien tiene vidas diferentes, si lo quiero mucho, pero también discutimos mucho, casi nunca estamos de acuerdo y el como mis padres también opina mucho sobre mi vida.
Pero a el es fácil darle la vuelta.
MI HERMANO
Cuando éramos niños, Rodrigo y yo siempre estábamos juntos y jugábamos a las mismas cosas, había momentos que yo jugaba con sus vaqueros y soldados y el jugaba conmigo a las muñecas o a la casita. Siempre estudiamos en las mismas escuelas, pero a petición de mis padres nunca nos dejaron en el mismo salón, pero en el recreo siempre nos juntábamos para jugar.
Cuando estábamos en la secundaria, yo le presentaba a mis amigas y el me presentaba a sus amigos y luego venían las peleas, por que nos daba celos. Siempre terminaba peleándome con mis amigas y el con sus amigos, éramos demasiado cómicos.
También íbamos a las mismas fiestas, siempre me cuido y me permitía ser yo misma. Pero todo eso cambio cuando entramos a la prepa.
Se volvió mas serio y le importaba mas el estudio que las fiestas, anduvo un rato con Daniela, nunca supe por que terminaron, pero se que ahora se odian.
El se empezó a interesar más en los negocios de mi padre y lo acompaña la oficina y por eso disfruta quedarse a platicar en las fiestas de caridad. Cada día lo siento más alejado de mí.
Ahora se dedica a criticar a mis amistades y a mis novios, bueno a casi todos, al parecer Carlos le cae bien o le es indiferente por que de él no se ha quejado, bueno aun.
Por fin me habla.
Ratona, despierta por favor, siento que me hace falta una gran parte de mi, no voy a poder ser fuerte sin ti, tu eres mi otra mitad. Tienes prohibido darte por vencida, aun tenemos que realizar nuestros sueños y nos falta realizar ese viaje a roma que nos prometimos. No te lo tengo que decir, pero sabes que te quiero, yo no… yo no…
Ha comenzado a llorar, ya no lo entiendo, pero lo comprendo todo, ahora me abraza, quiero que se quede así y que no me suelte nunca. El también me hace mucha falta en este momento.
Solo hasta que el entro, pude sentir la verdadera soledad en al que me encuentro, tengo que despertar y decirle al Ratón que también lo quiero.
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